sábado, 28 de enero de 2017

Tanabata

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Hace miles de años, la hija del rey celestial Tentei (天帝), conocida como Orihime (織姫), algo que vendría a significar princesa tejedora, tenía un increíble talento para tejer, y desarrollaba su talento a orillas del río Amanogawa (天の川) que es nuestra Vía Láctea. El rey Tentei estaba encantado con las telas que hacía su preciosa hija, y ella le complacía cada día de su vida, algo que le impedía conocer a alguien de quien enamorarse, lo cual la entristecía profundamente.
Tentei, al ver la tristeza de su querida hija, decidió planear un encuentro entre ella y un pastor que estaba al otro lado del río Amanogawa, Hikoboshi (彦星) para mejorar el estado de ánimo de la princesa. Cuando ambos se encontraron, el amor surgió inmediatamente entre los dos que quedaron prendados uno del otro. No mucho tiempo después se casaron, y se podría decir que vivían felices, pero el amor no siempre es justo y puede cegarnos de la realidad, y eso fue lo que ambos hicieron, se olvidaron de su realidad.
Orihime dejo de tejer y Hikoboshi descuidó su ganado dejándolo que se desperdigara por todo el cielo. Tentei observó furioso dicha irresponsabilidad y separó a los amantes cada uno a un lado del río Amanogawa como castigo por su comportamiento. Pero un padre es un padre, y al ver las lágrimas de su hija por no poder ver a su amado decidió hacer algo por ella. Le prometió que volvería a ver a su amado, pero solo una vez cada año, el séptimo día del séptimo mes, solo si ella había cumplido con sus tareas.
Muy contenta, la princesa acepto inmediatamente y se dispuso a trabajar con esmero para ver a su amado ese año. Pero el destino a veces es cruel y al llegar el séptimo día del séptimo mes se dio cuenta que no podía acercarse a su amado, pues no había puente que atravesara el río Amanogawa. Ambos amantes estaban tristes en las orillas del río, y la princesa comenzó a llorar desconsolada por su desdicha.
Pero esto es una historia de amor, y no puede terminar de esta manera. La princesa lloró tanto en ese momento, que una bandada de urracas vino atraída por ese llanto tan triste, observaron la situación en la que la princesa estaba y le prometieron que ellas harían de puente cada año, siempre y cuando no lloviera. Es así como los amantes consiguieron verse cada año, y cuando llovía, debían esperar al año siguiente para poder consumar su amor.
Esta tradición se originó debido a que en verano siempre hay una lluvia de estrellas por las fechas que se mencionan en la leyenda, dicha tradición consiste en que los japoneses cuelguen en palos de bambú papeles con sus deseos la noche de la lluvia de estrellas, para pedirle a Orihime y Hikoboshi que sean concedidos, posteriormente son colocados en un río o son quemados, algo muy parecido a la tradición de los barcos de papel y las velas conocida como Bon Odori (盆踊り).

(Fuente: Monstersblog)


domingo, 27 de diciembre de 2015

La Sombra del Hada


Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los hombres y sus ciudades llenaran la Tierra, antes incluso de que muchas cosas tuvieran un nombre, existía un lugar misterioso custodiado por el hada del lago. Justa y generosa, todos sus vasallos siempre estaban dispuestos a servirle. Y cuando unos malvados seres amenazaron el lago y sus bosques, muchos se unieron al hada cuando les pidió que la acompañaran en un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos en busca de la Piedra de Cristal, la única salvación posible para todos.
El hada advirtió de los peligros y dificultades, de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se asustó. Todos prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, el hada y sus 50 más leales vasallos comenzaron el viaje. El camino fue aún más terrible y duro que lo había anunciado el hada. Se enfrentaron a bestias terribles, caminaron día y noche y vagaron perdidos por el desierto sufriendo el hambre y la sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta que sólo quedó uno, llamado Sombra. No era el más valiente, ni el mejor luchador, ni siquiera el más listo o divertido, pero continuó junto al hada hasta el final. Cuando ésta le preguntaba que por qué no abandonaba como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo “Os dije que os acompañaría a pesar de las dificultades, y éso es lo que hago. No voy a dar media vuelta sólo porque haya sido verdad que iba a ser duro”.
Gracias a su leal Sombra pudo el hada por fin encontrar la Piedra de Cristal, pero el monstruoso Guardián de la piedra no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un último gesto de lealtad, se ofreció a cambio de la piedra quedándose al servicio del Guardián por el resto de sus días…
La poderosa magia de la Piedra de Cristal permitió al hada regresar al lago y expulsar a los seres malvados, pero cada noche lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues de aquel firme y generoso compromiso surgió un amor más fuerte que ningún otro. Y en su recuerdo, queriendo mostrar a todos el valor de la lealtad y el compromiso, regaló a cada ser de la tierra su propia sombra durante el día; pero al llegar la noche, todas las sombras acuden el lago, donde consuelan y acompañan a su triste hada.

lunes, 3 de febrero de 2014

La Mujer de Piedra

 
Esteco era un pueblo tan rico que su gente no se conformaba con las comodidades y hacía uso del vicio y el derroche.
         Cierto día llegó hasta allí un raro personaje que comenzó a predicar la necesidad de volver al camino de Dios y a las buenas costumbres. Era un anciano de vestimenta humilde, larga barba, poco cabello y mirar severo.
         Predicaba a cuanto grupo humano encontraba a su paso, terminando con su profecía.
 
Salta...saltará
San Miguel florecerá
¡Esteco perecerá !
 
          Algunos lo escuchaban por curiosidad, otros con cierto temor, pero la mayoría se burlaba y hasta inventaban bromas para mofarse del castigo que anunciaba el anciano.
          Una familia del lugar le había brindado alojamiento y afecto. El era español, ella india y tenían una hija llamada Milagro. Al atardecer del 13 de setiembre de 1692, cansado ya de predicar sin ningún fruto, el anciano habló a esta familia previniéndoles la  proximidad de un fuerte temblor. Les pidió que se alejaran de Esteco y cuando lo hicieran no se dieran vuelta por más    ruidos y clamores que escucharan.
          En una de las majestuosas residencias del pueblo se celebraba una gran fiesta a la que habían concurrido las más importantes y acaudaladas familias.
          Era ya medianoche. De pronto se oyeron los bramidos de la tierra... ¡Temblor !. ¡Temblor !.
          Milagro y sus padres caminaban a las puertas del pueblo recordando la profecía. ¿Quién era aquel misterioso personaje ? De repente Milagro escuchó una voz conocida que la llamaba y olvidando la prevención del ermitaño se dio vuelta. En este instante se quedó inmóvil, transformada en piedra.
          La orgullosa ciudad de Esteco se perdió. Actualmente en el lugar hay un monte cautivante en cantares y leyendas.

lunes, 27 de enero de 2014

La Montaña Lang Bien




Hace muchos años - más de los que tenemos tú y yo-. Vivía en esta zona una bonita chica, era la hija de unos de los jefes tribales de la zona - pertenecía a una de las 54 minorías étnicas del país-. Ella, diariamente paseaba por el bosque en busca de comida, plantas medicinales que sus parientes la encargaban, pues estaba especializada en la búsqueda de plantas; era una rara cualidad de toda la familia que se transmitía por medio de una larga tradición oral; su madre desde pequeña la revelaba antes del sueño diario.
Quizás nunca ella pensó con anterioridad que esto pudiera ser una ventaja ante otras mujeres de la aldea; pero,  poco a poco se fue haciendo famosa en la zona hasta donde llegaban personas desde muy lejos con la esperanza de poder ser tratada de los males propios de la selva, malaria, encefalitis, virus tropicales, mordeduras de serpientes, picaduras de escorpiones; incluso también de hormigas que dejaban unas picaduras de aspecto muy desagradable. Ella no sabia como administrarlo, ignoraba las dosis que debía de mandar para curar; pero, tenia los secretos de la selva que poco a poco la transmitían, además tenía la información de su madre que noche a noche la contaba; ella,  día a día hacia nuevos descubrimientos y remedios, incluso para cosas tan simples como un golpe en un pierna o una simple subida de temperatura, para todo ello era capaz de darle una  solución más adecuada. ¿Quién revelaba sus secretos y conocimientos tan elevados?, ¿era brujería?.. era una pregunta que se hacia toda la familia y parte de la aldea.
Un día, fue espiada por su padre: la siguió con mucho sigilo, sin que ella pudiera apercibirse de su presencia. Encontró a un joven que la acompañaba, era de otra etnia rival por su indumentaria, ellos no hablaban, su comunicación era por pedio de signos (en Vietnam algunas étnicas tienen su idioma propio). Durante horas recolectaron lo que la selva tiene tan a mano y para todos los humanos nos son tan necesarias y a la vez tan desconocidas. Al llegar a la aldea el padre pidió explicaciones a su hija de su comportamiento. Por una parte no podía prohibir una relación tan necesaria para la comunidad. Pero por otra parte peligraba la reputación de la familia y también lo que significaba como jefe de la aldea.
El jefe prohibió su salida de la aldea y la mantuvo confinada en un lugar que solamente ellos dos conocían, era un pequeño risco alejado de la casa de los padres. Día a día la hija fue entristeciéndose por la pena tan grande que su padre la hacia pasar. Dejo de comer y beber hasta llegar a la muerte.
En el lugar donde fue confinada la hija fue enterrada, era un lugar alejado del pueblo, fue elegido por miedo a la vergüenza que supuso para toda la familia. Este pequeño risco fue creciendo día a día, metro a metro hasta convertirse en la montaña de Lang Bien, con sus 2.163 m. donde habita el espíritu de una mujer. De otra parte, el chico enfermo de sufrimiento: dejo de comer y beber. Posteriormente también murió dando lugar al crecimiento de otra montaña llamada Bi Dup de 2.287 metros donde vive aún espíritu de un hombre. Desde el pico de ambas montañas, si miras con mucha atención, se puede ver como llora la montaña Lang Bien, como sus lágrimas se encauzan montaña abajo, hasta llegar a formar los afluentes que posteriormente desembocaran en el río Dung. Desde la montaña Bi Dup, también se puede ver como llora; como las lagrimas discurren por la montaña hasta formar los afluentes que desembocan en el rió Da Nhim. Si mantenemos el silencio, podemos escuchar: los gemidos de lamento de los novios, como se comunican  de una montaña a otra por medio de susurros y como se oscurecen la luz ante tan magnifico desastre.
De esta historia podemos sacar muchas lecturas pero una es la más evidente, con la muerte de ambos no murió el amor que aún perdura…se llevo los secretos de la selva que nos son tan necesarios para las personas. Todos conocemos una historia parecida: en esta se puede ver la influencia que China tiene en toda la zona. Representa el Yin y el Yan, el día y la noche, las fuerzas buenas y las fuerzas malignas.

Amor de primavera




Hace muchos años, en un lejano país, vivía una hermosa joven, era muy bonita y, además, una bordadora primorosa, por lo que muchos hombres ricos la pretendían como esposa, pero ella los rechazaba.
La muchacha decía: Sólo me casaré con el hombre que pueda teñir los hilos de rosca de una rosa que no se decolore, además debe tejer diez metros de seda sin uniones”.
A cierta distancia de allí, vivía un joven tejedor. Un día, una avecilla volando se había enredado en su telar rompiéndose un ala. El muchacho cuido del pájaro hasta que recobro su salud, después de aquello siempre permanecieron juntos ave y joven. Así cuando, aún muy joven, sus padres murieron su única compañía fue el pajarillo. Poco antes de morir, la madre del tejedor había plantado un árbol en el patio de la casa.
Un día, el pájaro trajo noticias importantes. – No muy lejos de aquí vive una muchacha hermosísima- dijo el animalillo.- Es una hábil bordadora, y ha dicho que se casará con el hombre que pueda tejer diez metros de seda sin costuras y que tiña el hilo de rosca en un color rosa que no decolore jamás ."
El muchacho eligió sus mejores hilos de seda y comenzó a tejer. Para él, tejer diez metros de seda sin costuras no era problema, pero ¿Cómo teñir la seda en el color rosa que no se desluce nunca?...
Afortunadamente, el pájaro tenía la solución. Condujo al muchacho ante un hada, que vivía en las montañas .Ésta era también una bordadora sin rival y, después de escuchar la historia del tejedor, prometió ayudarle.
- Todos los colores palidecen con el tiempo- dijo el hada.
- E l único tinte que no pierde color es la sangre. Debes pincharte los dedos y recoger la sangre, después úsala para teñir la seda. "
El joven siguió las instrucciones del hada pero, después de siete días, había perdido tanta sangre que apenas podía tenerse en pie. Pero el pájaro le ayudaba, trayéndole alimentos y hierbas medicinales para curar sus heridas. Por fin tras diez días de sufrimientos, los hilos de rosca estuvieron teñidos con un hermoso tono rosa envueltos en un bonito paño.
Acompañado por el pájaro, el muchacho llevó el fruto de su esfuerzo a la casa de la muchacha. Sus pretendientes ricos estaban también allí, todos habían llevado sus trabajos de seda y los paquetes con hilos de rosca. La muchacha recogió los paños de seda y los hilos de rosca. Entonces tomó un pequeño espejo y una aguja, que había heredado de su padre; sostuvo el espejo cerca de la tela y, en la imagen del espejo, vio las costuras de los paños y enhebrando un hilillo rosado en su aguja, vio que el color era pálido. La muchacha repitió estas pruebas con todos los trabajos de los pretendientes, hasta que llego al paño tejido por el joven.
Mirando en su espejo, vio que la seda brillaba como la superficie de un lago. Y cuando examinó con su aguja el hilo del tejido, brilló intensamente en un color rosa profundo. Era tan bonito que la muchacha accedió de inmediato a casarse con el tejedor. La gente corrió a felicitar a la pareja, pero los pretendientes ricos despreciados por la muchacha se marcharon muy enojados.

Uno de estos pretendientes, despechado, fue a ver al rey, un anciano que, debido a su miedo irracional al fuego, nunca había salido de su palacio. A pesar de su avanzada edad, el anciano rey gustaba de la compañía de hermosas y jóvenes muchachas. Al escuchar la historia de la bella tejedora, el rey ordenó que fuese conducida a su presencia.
La feliz pareja, entre tanto, no era consciente del peligro que se cernía sobre ellos.
Cierto día mientras la muchacha estaba ocupada en bordar una camisa de seda, su marido confesó como había teñido los hilos de aquel color rosa, entonces ella emocionada bordó unas flores en la camisa con cinco pétalos como cinco son los dedos, como símbolo de amor a su marido.
La camisa era tan hermosa que la gente venia para admirarla. Una mañana acababa de ponérsela cuando aparecieron los soldados del rey, apresaron al tejedor y se llevaron a la muchacha por la fuerza, el pájaro intentó ayudarles, pero fue herido de muerte por un soldado.
El viaje hasta el palacio real era largo y cuanto más se alejaba de su hogar, más desesperada estaba la muchacha. Rasgó las flores bordadas de su camisa y las lanzó al viento y e imploró una petición: - Por favor lleva estas flores a mi amor”.
El viento cumplió su súplica llevando las flores bordadas hasta donde estaba su esposo. Cuando por fin el tejedor llegó a la casa, se sorprendió al ver el árbol que su madre había plantado cubierto de flores rosas.
La muchacha incapaz de soportar vivir con un rey viejo, se quitó la vida ahorcándose con su camisa de seda. Cuando los soldados llegaron al palacio, fueron convocados ante el rey y explicaron que la muchacha, echando de menos a su marido, se había matado . Al oír esto, el rey se encolerizó tanto que ordenó a sus hombres volver encarcelar al tejedor.
Cuando, a la mañana siguiente, el tejedor volvió junto al floreciente árbol, oyó un susurro en el viento.
- Amor mío, debo ocultar las flores antes de que los soldados del rey las destruyan, tienes que marcharte, huye lejos de aquí -. Nada más escuchar las palabras soplo un fuerte viento que cambio el color de las flores y se marchitaron.
El muchacho decidió ir a la capital, porque todavía esperaba encontrar a su esposa, pero antes, se detuvo en la casa del hada, ésta le dijo:
-Si quieres ver a tu esposa debes matar al malvado rey pero para tener éxito necesitarás la ayuda del pequeño pajarillo- advirtió el hada.
-Pero el pájaro está muerto -. Se lamentó el tejedor, -no puedo devolverle la vida-
Entonces el hada le dijo: Entierra el cuerpo del ave bajo el árbol que tu madre plantó y cuando llegue la primavera y se levanten los muertos, el pajarillo volverá a la vida -.
El tejedor siguió sus instrucciones y, a la primavera siguiente, unos pequeños brotes rosados aparecieron en el árbol. Días más tarde, el pájaro apareció. Acompañado por el pájaro, el tejedor reemprendió viaje hacia la capital disfrazado como vendedor de carbón y llevando un ramillete de flores rosadas.
Cuando llego a la corte, el tejedor se acercó a un guardia y solicitó permiso para presentar al rey las flores. El rey ordenó al extranjero que se acercase y se agachó para admirar la frescura de las flores, en ese instante la rama estalló repentinamente en llamas. El fuego quemo la barba del rey y las llamas se extendieron rápidamente por sus trajes hasta abrasarlo.
No era magia, lo que había sucedido es que el astuto tejedor había colocado un pedazo de carbón encendido en el ramillete y, al acercarse el rey, había soplado sobre las ascuas, provocando un pequeño fuego que rápidamente prendió las ropas del rey.
El joven encontró la camisa con la que su esposa se había quitado la vida, la enterró bajo el árbol de su madre. A la mañana siguiente, la camisa estaba cubierta de flores.
El pájaro entonces condujo al tejedor hasta un denso bosque. Dentro del hueco que había en un gran tronco de árbol, estaba el cuerpo de su esposa. Después el pájaro dio instrucciones: el joven envolvió el tronco en la camisa y de repente, se quebró la madera del tronco en millares de astillas, la joven apareció y caminando se acercó al joven. El tejedor, su esposa y el pájaro regresaron a su casa impacientes por compartir su felicidad, se presentaron a sus vecinos con las flores rosadas de su árbol. Estas flores de color rosa, ahora son conocidas como flores de melocotón, son un símbolo de la dedicación y del amor. Cada primavera, estas hermosas flores reaparecen, al igual que el amor de los fieles amantes.

sábado, 7 de septiembre de 2013

La Flor de Peonia

La princesa Aya debía casarse con el príncipe Ako. Las familias de los dos jóvenes habían decidido el matrimonio y todos los preparativos necesarios estaban hechos.
La tarde del día anterior a la boda, la princesa paseaba por su jardín, mirando melancólicamente aquellos lugares tan amados y familiares que debía abandonar para siempre, y amargas lágrimas brotaban de sus ojos y resbalaban por sus rosadas mejillas.
Al llegar a un rincón del jardín oyó un suspiro que respondía al suyo. Se volvió, e imaginad el asombro que sentiría al ver detrás una planta de peonías, que eran sus flores predilectas, a un hermosísimo príncipe envuelto en un manto de terciopelo, salpicado de peonías recamadas en oro. El joven miró a la muchacha con ojos dulcísimos y entreabrió sus labios con una sonrisa triste que penetró hasta el fondo del corazón de Aya; luego desapareció en forma misteriosa.
Profundamente turbada por aquel encuentro, Aya regresó muy despacio al palacio y dijo a su padre que por nada del mundo se casaría con el príncipe Ako, ya que solamente amaba al misterioso joven del jardín. El anciano príncipe, que adoraba a su hijita, mando a suspender la boda y destacó por todo el mundo caballeros y servidores en busca del desconocido joven, del cual se había enamorado su hija.
Los mensajeros escalaron montes escarpados, recorrieron inmensas llanuras, atravesaron ríos caudalosos y áridos desiertos, pero todo fue en vano; el misterioso joven no aparecía por ninguna parte. Todos tuvieron que regresar al castillo con las manos vacías.
Entonces el anciano príncipe, que era muy sabio, dijo a su hija:
-Querida niña, el joven que vieron tus ojos no es una criatura de este mundo, ya que si así fuera mis hombres lo habrían encontrado. Debe de ser el espíritu de la peonía, desde el momento que te apareció precisamente detrás de una planta de estas flores. Por eso, tu deseo es irrealizable; comprende que no puedes casarte con un espíritu. Mañana estará aquí el príncipe Ako y celebraremos la boda. He dicho.
Aya inclinó la cabeza en señal de obediencia; comprendía que su padre tenía razón y que no podía seguir obstinándose en aquel capricho. Empero, corrió al jardín para saludar por última vez a sus flores preferidas y , arrodillada junto a la planta de peonías, estalló en sollozos. Las lágrimas manaban a raudales de sus ojos y regaban la tierra. Bajo aquella benéfica rociada de lagrimas, una flor bellísima floreció, una flor como jamás viose otra igual.
A la mañana siguiente los invitados a la boda, al pasar junto a la plante de peonías, no podían dejar de detenerse y admirar aquella flor magnífica. Pero cuando, después de la ceremonia nupcial, volvieron a pasar por allí, vieron la espléndida peonía que yacía en el suelo marchita.
El corazón de la flor no soportó el dolor de ver a la princesa Aya esposa de otro, y se había roto.
 

El Rey que llegó del mar


Dinamarca llevaba mucho tiempo sin jefe y por eso nadie respetaba las leyes: los fuertes vivían a costa de los débiles y los pobres eran maltrataos y considerados como esclavos.
Un día los habitantes de la costa vieron avanzar por el mar un navío con velas escarlata, adornado con guirnaldas de flores alrededor de la borda, brillante de oro y piedras preciosas. El navío se detuvo al llegar a la playa, pero nadie descendió de él y su vela se plegó sola .Entonces acudieron los pescadores de las aldeas cercanas para contemplar aquel misterioso buque, pero nadie se atrevió a acercarse a el. Al día siguiente llegaron los campesinos de la comarca, enterados de la llegada del extraordinario velero, y se arremolinaron en la playa , contemplándolo llenos de inquietud. Por último, al tercer día llegaron los fuertes guerreros del país que, blandiendo sus formidables armas, asaltaron la borda del desconocido navío y subieron hasta el puente, lanzando terribles gritos de guerra. Allí, dormido sobre el puente, encontraron un niño :una corona de oro ceñía su cabecita y en torno a él se hallaban acumulados toda suerte de objetos preciosos, que constituían un riquísimo tesoro.
Estupefacto, los guerreros comprendieron que los dioses, benévolos, habían enviado aquella nave en signo de paz y como presagio de prosperidad y gloria .Se arrodillaron entones, alzaron en sus rudas y temblorosas manos al pequeño, y llevándole en un escudo, atravesaron la multitud aclamaste, conduciéndole hasta el lugar del consejo de Dinamarca, imponiéndole el nombre de Skiold, que en el idioma del país quiere decir “escudo”

Skiold fue, en efecto, el defensor de Dinamarca; pronto se hizo famoso por su bondad y espíritu de justicia. Terrible contra el enemigo sabia , en cambio , ser bondadoso con los débiles y los humildes y generoso con todos sus fieles, siendo así amado por todos. Los años pasaron veloces, trayendo a Dinamarca la paz y la prosperidad. Cuando Skiold , ya anciano , sintió que la muerte estaba próxima , convoco a sus guerreros y les dijo:
-Amigos, cuando mis ojos se cierren en el sueño eterno, llevaréis mi cuerpo al navío que me trajo hasta aquí y me abandonéis a merced de las olas. Yo me iré contento sabiendo que he cumplido mi misión en la tierra.
Cuando el rey murió , sus súbditos le ciñeron, la corona, le vistieron con sus más ricos ropajes, ciñeron a su costado la gloriosa espada, y levantándole en un escudo, lo llevaron en medio del gentío sollozante , hacia el mar.Llegados a la playa, subieron a navío y le dejaron en el puente; entonces, cada uno de sus súbditos, fue darle ultimo adiós a su amado soberano, ofreciéndole los más ricos presentes. Cuando, en torno al cadáver de Skiold, se reunió un verdadero tesoro, ofrende del reconocimiento de un pueblo por que el había hecho tanto, la vela escarlata se izó y el navío se hizo a la mar. Nadie supo nunca hacia que región navegaba se dijo que los dioses que lo habían enviado, lo clamaban ahora para ellos, más allá de las tinieblas e los mares desconocidos. Según la leyenda el buque surca las aguas misteriosamente.

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