domingo, 29 de enero de 2017

La reina Ico

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Zonzamas reinaba en Lanzarote cuando llegó a la isla una embarcación española al mando de Martín Ruiz de Avendaño. Al ver la nave a distancia los isleños se aprestaron para el combate. Transcurrido el tiempo, Ruiz de Avendaño decidió ir a tierra en son de paz, llevando consigo un gran vestido que regaló al rey como muestra de amistad. Zonzamas aceptó el regalo y, en muestra de amistad, entregó al recién llegado ganado, leche, queso, pieles y conchas, invitándolo a descansar en su morada de Acatife. Allí eran esperados por la reina Fayna y sus hijos, Timanfaya y Guanareme.
Como huésped de los reyes pasó Avendaño varios días en Mayantigo. Mas tarde retornó a su barco y partió.
A los nueve meses la reina Fayna dio a luz una niña de tez blanca y rubios cabellos, a la que puso por nombre Ico. El pueblo murmuraba y renegaba de la princesita y de su origen.
Así transcurrió el tiempo, y la niña creció sana y hermosa al cuidado de Uga, su aya. Transcurrido el tiempo Zonzamas y Fayna murieron.
Los Guaires, reunidos en asamblea, proclamaron rey a Timanfaya. Con el paso de las estaciones Ico se fue convirtiendo en una bella joven. Guanareme se enamoró de ella y acabó por hacerla su esposa. Tiempos después otras naves vizcaínas y sevillanas llegaron a las costas de Lanzarote en busca de esclavos. Los lanzaroteños se aprestaron para la defensa. En la lucha muchos isleños murieron, otros fueron hechos prisioneros y encadenados como esclavos para ser vendidos en la Península. Entre estos últimos estuvo Timanfaya.
Desaparecido el rey, los guaires se reunieron otra vez para elegir nuevo soberano. Este debía de ser Guanareme, pero nadie osó pronunciar su nombre, pues si era elegido su esposa, Ico, debería ser reina y su nobleza, origen y sangre eran discutidos. Su piel y sus rubios cabellos recordaban demasiado la lejana llegada de Ruiz de Avendaño y si Ico no era hija de Zonzamas, no podía llevar la corona, así que tuvo que huir.
Deliberaron largamente los Guaires. Finalmente decidieron que, para llegar a la verdad, la princesa fuese sometida a la prueba del humo. Quedaría encerrada en una cueva acompañada de tres mujeres no nobles. Después se llenaría el aposento con un humo espeso y continuado; si la sangre de Ico no era noble, perecería como las otras mujeres. Si sobrevivía sería signo inequívoco de su nobleza. El día siguiente sería testigo de la prueba. Por la noche Uga, la niñera de Ico, la visitó con el pretexto de animarla, pero nada más quedar a solas, la vieja aya le dio una esponja a la princesa diciéndole que al llegar la hora de la prueba, la empapara de agua y la pusiera en su boca, con lo cual saldría viva de la cueva. Ico hizo caso. Cuando fue abierta la cavidad las tres mujeres villanas yacían muertas, mientras que ella salió con vida. En Adelante sus súbditos no dudaron de su nobleza.

La princesa y el viento


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Un cacique muy respetado tuvo una hija que era la más hermosa de toda la tribu, ella podía deslumbrar con su belleza y todos los hombres la pretendían. Sin embargo, el viento también la quería tener y por eso mandó un tornado que se la llevó para ocultarla en un bosque.
Intentó varias veces salir del bosque donde estaba siendo secuestrada y tras mucha dificultad lo consiguió. Cuando al fin volvió con su familia y su gente, su padre dijo que no podía decir a nadie sobre la pena que había pasado.
Así fue como la princesa se calló durante años y la pena fue cada vez más grande, tanto así que su rostro se tornó feo de tanta tristeza, nadie más la volvió a pretender con tanta fealdad.
Sin embargo, un día llegó a la tribu un cacique de otra parte y venía con su hijo, quien se enamoró a primera vista de la callada, tierna e inteligente princesa. Todos sus amigos le decían que era muy fea para casarse con ella, pero él respondía que su amor era semejante.
Se casó finalmente la princesa y a su boda asistió una bruja, todos temieron y quisieron que se fuera, pero ella la abrazó pidiéndole que fuera su madrina durante la fiesta. La bruja se quedó y cuando salió la princesa de la catedral donde se casaron, todos pudieron notar que volvió a ser la chica más hermosa del mundo. Mientras tanto, el viento sopló tan fuerte que esta vez se quedó con la bruja y la transformó en una paloma.

sábado, 28 de enero de 2017

Leyenda del maquech

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La bella hija de Ahnú Dtundtunxcaán fue llamada Cuzán y muy protegida por su padre, a quien le tenía un enorme respeto. Cuando ella contempló la edad para poder casarse, su padre la comprometió con un príncipe de otra región, a pesar de no estar contenta con las decisiones de su padre, ella aceptó con mucho desgano cumplir el cometido para su vida. Sin embargo, cuando volvió su padre de la guerra lo hizo con un hombre llamado Chalpol y Cuzán quedó completamente enamorada de este joven.

Ninguno de los dos pudo quitar la imagen del otro de su mente y se amaron bajo la ceiba sagrada, donde los dioses escuchan las plegarias de las personas. Pasado el tiempo, su padre se enteró del amorío y mandó a sacrificar a Chalpol por haber amado a su hija de forma ilegítima, ella le rogó piedad de mil maneras a su padre, pero no obtenía ninguna respuesta.
El día del sacrificio, la piel de Chalpol fue pintada de azul y Cuzán encerrada en una tienda, donde por última vez pidió piedad para su hombre diciendo que no volvería a verlo nunca más. Ahnú Dtundtunxcaán le pidió a su chamán que en forma de castigo lo convierta en un escarabajo y luego del ritual se lo llevó a su hija, quien cayó en una profunda angustia y lo llenó de piedras preciosas para colgarlo junto a su corazón y cumplir la promesa de que nunca se separarían. 

La laguna del Quilotoa

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Cuenta una leyenda de Ecuador que Pachacamac, Dios creador del universo necesitaba un mensajero entre los espíritus y los humanos, y por esto creó un ave sagrada, el cóndor.

Durante muchos años  el cóndor voló llevando las noticias que unían al cielo con la tierra, pero se sentía solo.

Un día vio a una hermosa muchacha que llevaba a las ovejas a pastar en el páramo  y de ella se enamoró,  para presentarse elegante, el cóndor robo el pocho de un pastor que dormía haciéndose pasar por un humano y trepó  a la pastora sobre sus alas, quien al sentir la libertad de los cielos, se enamoró del cóndor.  

Se fueron juntos hacia el nido y el cóndor picoteó suavemente a la joven hasta convertirla en cóndor.

El hilo rojo




Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar el tiempo, lugar o circunstancias. El hilo rojo se puede estirar, contraer, enredar, pero nunca romper.




"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.
Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente."
Esta leyenda está tan arraigada en las culturas orientales que millones de personas llevan unidas a ellas un hilo rojo verdadero. Aunque no hay claridad sobre si el origen es chino o japonés, se dice que la leyenda comenzó al conocer que la arteria ulnar conecta el dedo meñique (otras fuentes hablan del anular, lo que tiene más tradición en nuestra cultura) con el corazón, fuente de vida y eternamente concebido como el hogar del amor…
Un hilo rojo al que no podremos imponer nuestros caprichos ni nuestra ignorancia, un hilo rojo que no podremos romper ni deshilachar. Un hilo rojo directo al corazón, que conecta a los amores eternos, a los profundos, esos que simbolizan el antes y por los que no hay después.





Tanabata

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Hace miles de años, la hija del rey celestial Tentei (天帝), conocida como Orihime (織姫), algo que vendría a significar princesa tejedora, tenía un increíble talento para tejer, y desarrollaba su talento a orillas del río Amanogawa (天の川) que es nuestra Vía Láctea. El rey Tentei estaba encantado con las telas que hacía su preciosa hija, y ella le complacía cada día de su vida, algo que le impedía conocer a alguien de quien enamorarse, lo cual la entristecía profundamente.
Tentei, al ver la tristeza de su querida hija, decidió planear un encuentro entre ella y un pastor que estaba al otro lado del río Amanogawa, Hikoboshi (彦星) para mejorar el estado de ánimo de la princesa. Cuando ambos se encontraron, el amor surgió inmediatamente entre los dos que quedaron prendados uno del otro. No mucho tiempo después se casaron, y se podría decir que vivían felices, pero el amor no siempre es justo y puede cegarnos de la realidad, y eso fue lo que ambos hicieron, se olvidaron de su realidad.
Orihime dejo de tejer y Hikoboshi descuidó su ganado dejándolo que se desperdigara por todo el cielo. Tentei observó furioso dicha irresponsabilidad y separó a los amantes cada uno a un lado del río Amanogawa como castigo por su comportamiento. Pero un padre es un padre, y al ver las lágrimas de su hija por no poder ver a su amado decidió hacer algo por ella. Le prometió que volvería a ver a su amado, pero solo una vez cada año, el séptimo día del séptimo mes, solo si ella había cumplido con sus tareas.
Muy contenta, la princesa acepto inmediatamente y se dispuso a trabajar con esmero para ver a su amado ese año. Pero el destino a veces es cruel y al llegar el séptimo día del séptimo mes se dio cuenta que no podía acercarse a su amado, pues no había puente que atravesara el río Amanogawa. Ambos amantes estaban tristes en las orillas del río, y la princesa comenzó a llorar desconsolada por su desdicha.
Pero esto es una historia de amor, y no puede terminar de esta manera. La princesa lloró tanto en ese momento, que una bandada de urracas vino atraída por ese llanto tan triste, observaron la situación en la que la princesa estaba y le prometieron que ellas harían de puente cada año, siempre y cuando no lloviera. Es así como los amantes consiguieron verse cada año, y cuando llovía, debían esperar al año siguiente para poder consumar su amor.
Esta tradición se originó debido a que en verano siempre hay una lluvia de estrellas por las fechas que se mencionan en la leyenda, dicha tradición consiste en que los japoneses cuelguen en palos de bambú papeles con sus deseos la noche de la lluvia de estrellas, para pedirle a Orihime y Hikoboshi que sean concedidos, posteriormente son colocados en un río o son quemados, algo muy parecido a la tradición de los barcos de papel y las velas conocida como Bon Odori (盆踊り).

(Fuente: Monstersblog)


domingo, 27 de diciembre de 2015

La Sombra del Hada


Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los hombres y sus ciudades llenaran la Tierra, antes incluso de que muchas cosas tuvieran un nombre, existía un lugar misterioso custodiado por el hada del lago. Justa y generosa, todos sus vasallos siempre estaban dispuestos a servirle. Y cuando unos malvados seres amenazaron el lago y sus bosques, muchos se unieron al hada cuando les pidió que la acompañaran en un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos en busca de la Piedra de Cristal, la única salvación posible para todos.
El hada advirtió de los peligros y dificultades, de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se asustó. Todos prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, el hada y sus 50 más leales vasallos comenzaron el viaje. El camino fue aún más terrible y duro que lo había anunciado el hada. Se enfrentaron a bestias terribles, caminaron día y noche y vagaron perdidos por el desierto sufriendo el hambre y la sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta que sólo quedó uno, llamado Sombra. No era el más valiente, ni el mejor luchador, ni siquiera el más listo o divertido, pero continuó junto al hada hasta el final. Cuando ésta le preguntaba que por qué no abandonaba como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo “Os dije que os acompañaría a pesar de las dificultades, y éso es lo que hago. No voy a dar media vuelta sólo porque haya sido verdad que iba a ser duro”.
Gracias a su leal Sombra pudo el hada por fin encontrar la Piedra de Cristal, pero el monstruoso Guardián de la piedra no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un último gesto de lealtad, se ofreció a cambio de la piedra quedándose al servicio del Guardián por el resto de sus días…
La poderosa magia de la Piedra de Cristal permitió al hada regresar al lago y expulsar a los seres malvados, pero cada noche lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues de aquel firme y generoso compromiso surgió un amor más fuerte que ningún otro. Y en su recuerdo, queriendo mostrar a todos el valor de la lealtad y el compromiso, regaló a cada ser de la tierra su propia sombra durante el día; pero al llegar la noche, todas las sombras acuden el lago, donde consuelan y acompañan a su triste hada.

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